5 de marzo de 2026
La propuesta era sencilla, pero muy poderosa: crear un espacio donde cualquiera pudiera participar, independientemente de su experiencia musical. Porque el aprendizaje musical no empieza cuando sabes cantar, sino cuando te atreves a hacerlo. Y ese fue precisamente el espíritu del encuentro: perder el miedo, escuchar a las demás, probar, equivocarse, reírse y descubrir cómo, poco a poco, las voces individuales empiezan a convertirse en una sola armonía.









